La diferencia entre hacer dieta y cambiar de hábitos alimentarios
La persona que decide hacer dieta tiene como único objetivo la pérdida de peso rápida, a través del sacrificio de alimentos que le gustan, durante un breve periodo de tiempo, con la idea de volver a ellos cuando haya alcanzado su meta.
La persona que escoge cambiar de hábitos alimentarios, entra en un proceso de transformación y mejora personal, donde observa y trabaja todos los aspectos que la llevan a comer de la forma en que lo hace, para cambiarlos y mejorarlos progresivamente, sin sacrificar nada, y con el amplio objetivo de establecer nuevos hábitos y costumbres en su vida, que perfilarán su conducta con la comida, así como su forma de relacionarse con ella.
El proceso de transformación
Hay tres puntos que son fundamentales para lograr el propósito de transformar los hábitos alimentarios:
- La determinación
- La persistencia
- La visión a futuro
La determinación
Alcanzar el objetivo claro y específico de cambiar los hábitos alimentarios, necesita de una fuerte determinación para seguir en el camino de obstáculos que se irán encontrando a medida que se avanza.
Hay que enfocarse en escoger opciones diferentes, sin sentir que se sacrifica ni se compensa nada, para que, cualquier decisión a favor del cambio, sea positiva.
¿Qué pasa cuando no hay determinación?
Pues que, a la primera tentación, entran las dudas, y comienzan las justificaciones: “esto no me compensa”, “es muy sacrificado”, “ya lo haré mañana”,…
Por eso, la determinación será el ancla que proporcionará la estabilidad a todo el proceso.
Con la determinación bien encaminada, la persistencia tomará protagonismo en el día a día.
La persistencia
Es fácil que, pasados los primeros días, o semanas, la persona comience a flaquear debido a los continuos sabotajes, tanto internos como externos que florecen ante cualquier estímulo, visual, olfativo, auditivo o de recuerdo, de comida.
Ahí es donde entra en juego la determinación a persistir.
Al principio, el proceso se hace cuesta arriba, pero si se siguen unas pautas establecidas, a través de un plan de acción, en poco tiempo llegan los primeros resultados.
Y esos primeros resultados son los que motivan la persistencia.
Para alcanzar este punto, es sumamente importante mantener siempre el foco en el objetivo, a través de la visión a futuro.
La visión a futuro
Para cambiar la situación actual a una situación deseada, hay que ir abriendo el camino, dando un paso a la vez.
Por lo tanto, son importantes las visualizaciones a corto plazo.
Esto es, visualizar cada pequeño momento: a 10 minutos vista, a 1 hora vista, a 3 días vista…, y darles acción.
Ya que son las acciones que se realizan a corto plazo, las que te van llevando en la dirección de la visión que se tiene a largo plazo.
Y todo esto, siguiendo un plan de acción.
El Plan de acción
Para trazar el camino hasta la meta que se visualiza, siempre hay que poner por escrito:
- Lo que se ha hecho
- Lo que se quiere hacer
- Lo que se piensa
- Lo que se siente
Para este fin, no hay nada más efectivo que un plan de acción que muestre la ruta que llevamos caminada y la que aún tenemos por andar.
Este plan de acción debe tener en cuenta 5 niveles de transformación, para que el cambio sea integral, y llevarlos a cabo, todos, de forma ecuánime.

Los 5 niveles de transformación de los hábitos alimentarios
Es necesario que, para conseguir unos hábitos estables en el tiempo, el proceso de cambio se tome como un camino de vida, en el cual estemos constantemente motivados para realizar cambios de mejora a estos 5 niveles:
- El nutricional
- El mental
- El emocional
- El físico
- El social
Y trabajar cada nivel con el acompañamiento de una dietista especializada, que sepa guiar a la persona, para que realice cada acción desde la elección y no desde la represión.
Para que puedas leer más sobre saboteadores externos, aquí te dejo el artículo: Los saboteadores externos.
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